miércoles, 10 de septiembre de 2008

Vaya aniversario...

Resulta que hace algún tiempo la señorita quintapodóloga se preparaba para realizar un viajecillo a la yoni. Y su incertidumbre ante esta experiencia nueva que definitivamente marcará un hito en su vida, además de una conversación mantenida pocos días después con una de esas amigas incondicionales que la vida le ha regalado a una, me llevaron a tomar conciencia de una verdad inesperada. Hoy, hace una década yo también comencé un viaje determinante para la persona en la que, con el pasar de los años y las experiencias, me he convertido.

Nunca creí que llegaría al punto en el que podía rememorar un décimo aniversario más allá de los cumpleaños, máximo el ingreso al kinder, pero resulta que a estas alturas del partido puedo recordar clara y vívidamente ese día acaecido hace tanto (y tan poco) que se presenta en mi mente más nítido que muchos días que he vivido posteriormente.

El tiempo que pasé de intercambio en tierras teutonas es un hito definitivo. A la distancia comprendí la importancia de la familia, pero también lo necesario de ser tú misma bajo cualquier circunstancia.

Al convivir con otra familia de una cultura diametralmente opuesta la nuestra, entendí, acepté y revaloricé nuestra cultura, comprendí de mejor manera aquellos rasgos comunes que tenemos los latinos, hispanohablantes y más puntualmente los ecuatorianos; y descubrí la importancia de tener criterio para saber retener o no aquello que encontramos de nuevo en una situación distinta.

También reforcé mi convicción de que la amistad es uno de los motores que nos hace seguir cada día en este mundo y que es un bien que debemos cultivar y nunca dar por sentado. Graciosamente a la ciudad a la que fui, fueron también mis amigas y compañeras de toda la vida y dos compañeros también; pero esta era la primera vez que pasábamos tanto tiempo juntos de una manera en la que nunca habíamos convivido acá en UIO. Si bien el contacto sigue al día de hoy sólo con algunas de ellas, las experiencias compartidas y el camino que recorrimos son suficientes para recordarlas en este día y agradecerles por haber compartido esa etapa definitiva de nuestras vidas.

Con las niñas: lady's night en Freiburg
(yo soy los cachetes rojos en la parte inferior derecha)

Cada vez que comenzamos un nuevo viaje, ya sea grande o pequeño, largamente planificado o improvisado, estamos desenrollando un ovillo, del cual sólo sostenemos el comienzo; hacia donde ruede, cuan largo sea o si va a enredarse en la travesía, no lo sabemos, pero importa seguirlo, disfrutar del trayecto y llegar al final de la madeja un poco más sabio que al principio. Aunque a veces el camino resulte amargo hay que transitarlo.

En Venezia con la Belencha...

Nunca hubiese pensado que iba a estar escribiendo desde la añoranza, pero había razones suficientes para rememorar ese distante día y todas las aventuras que desencadenó. ¡Qué gran recuerdo!

7 comentarios:

iPab dijo...

Grandes azañas, y grandes recuerdos.!
Y por eso tenemos a AnaKriks que vemos todos los días.

Un abrazo MACnifico.

iPab EL Glamouroso. a.k.a: El oPab

Nando dijo...

En el mercado de Freiburg termine vendiendo frutas como un "Zuquillo"....

Lindo pueblito!

Ursus Andinus dijo...

Es un viaje que marca un comienzo, una diferencia, una libertad, un ensayo,... yo de ahí creo que me hice adicto a buscar mis propios viajes,... je je je

Saludos

Palulo dijo...

Un viaje te enseña mucho, es cierto que ese trajín se pierden y ganan cosas, pero lo que queda es tu fuerza y experiencias para la vida.
Saludos.

Ludovico dijo...

Los viajes. Solo hay que leer a Kerouac para saber lo que un viaje significa.

Good memories

Pentapodologa dijo...

jejeje... y yo provoqué el post!
Pues si tienes razón, ahi uno aprende a valorar lo que es, y que sea un literal: "aqui y en la conchinchina... siempre YO"

Carlos dijo...

Venecia...quisiera volver.
Mochilié en moto España, Francia, Italia el 2001.

Tengo una deuda pendiente...se llamaba Lucianna ;)