jueves, 29 de octubre de 2009

Cansancio

y noches largas, con pocas horas de duermevela, e incapacidad de dormir más. Y seguir en una rutina desgastante, aburrida e infinita.

Días horribles, que se alejan sin haberlos disfrutado. Clima bipolar e inestable. Soledades eternas con mil pensamientos dolorosos en la mente.

Incertidumbre y ninguna expectativa.

Menos mal, cuando una flaquea, ahí, como bálsamo, en el momento justo una frase, un gesto, una mano aparece. Y por un instante el mundo se equilibra.

Esos son los amigos.

martes, 6 de octubre de 2009

Tutti Frutti V


Lluvia

Menos mal, y a pesar de que el sol sigue brillando fortísimo durante las mañanas quiteñas, la lluvia, la bruma y el frío típico de esta urbe van regresando, de a poco. Gracias a quien programa el clima de UIO; las faldas del Pichincha necesitan agua para recuperarse y para mí patear la ciudad es más agradable con el frío colándose por la ropa otoñal.


Prost!

En estos días increíblemente densos, extraños y desmotivantes, una siente el limbo, la desazón de no ver una salida, de dar vueltas en círculo y además jode ver que al rededor los amigos pasan por situaciones similares. Mas es ahí cuando con un vaso en la mano y charlando de nimiedades con tu gente, por lo menos durante un par de horas, mantienes a raya al mundo y con un simple ¡salud! recuerdas que lo importante es eso, los momentos con los amigos, por los que vale la pena luchar.


Personalizando...

<> Y para terminar una muestra de que pimp my ride o Chip Foose ni se acercan a lo que es la verdadera personalización de un vehículo. < /sarcasm >
Solo en UIO se puede ver algo así:

martes, 15 de septiembre de 2009

Adios

Hay amistades que no se buscan, que no se encuentran, sino que de repente te das cuenta de que están ahí, presentes. Ni sabes como pasó.


Esa sensación tengo al recordar a una gran amiga. Una mujer, abuela de unas queridas amigas de la infancia, que de manera desinteresada tuvo la paciencia y las ganas de enseñarme, porque sí, un montón de experiencias, recetas y trucos artesanales y culinarios que atesoro; pero que sobre todo dejó una huella indeleble, por su preocupación y sus detalles, delicados y muy personales. Porque aprendí mucho del trabajo en equipo viéndoles trabajar mancomunadamente con su pareja, complementándose y ayudándose.


Con el tiempo y al ir creciendo, fui descubriendo su amistad y su cariño. Hoy me enteré de que falleció la semana pasada. Luego de un suspiro de esos que te desinflan, no solo los pulmones, sino todo el ánimo que podía caber en el cuerpo, recordé la última vez que pasamos juntas. Toda una tarde, conversando, tomando té, pasando un momento entre amigas. Me gusta ese recuerdo y me gusta haber tenido la suerte de ser su amiga. Gracias por todo y paz.

lunes, 7 de septiembre de 2009

En esto creo...


"When you reach the top,
start climbing."

dicho Zen


viernes, 4 de septiembre de 2009

Sehnsucht


Cuando conversábamos tenía muchas cosas que contar, inagotables temas para compartir. Siempre me hizo sentir un poquito ignara. Y unas ganas impresionantes de subsanar eso, de aprender, de ir un paso más allá, de no quedarme con lo que ya tenía. Nunca quedarte estática, nunca.


Y me enseñó a compartir, a no guardar para un futuro incierto más que el empuje para seguir caminando. Cuando tienes una buena racha la compartes con aquellos que quieres y cuando viene una mala estás siempre ahí para los que te necesitan, a manos llenas.


Lo más del tiempo serio, meditabundo. Por eso me es tan difícil recordar su risa; usualmente fuerte y sonora cuando venía tras una frase cínica, como su visión de la vida. Y aunque a mí tampoco reír se me da muy bien últimamente, decidí hacerlo para recordarlo; para agradecerle los años que compartimos. Porque la hermanez se construye a pulso, cada día, con el convivir y sin dar por sentado el simple parentesco. Gracias por ser mi hermano, siempre. Only the good die young!



miércoles, 19 de agosto de 2009

¿A dónde?

"Siempre seguí la misma dirección.
La difícil.
La que usa el salmón."
Andrés Calamaro - El Salmón

¿Por qué lo hago? Simple. Nunca se me ha ocurrido avanzar de otra manera. No puedo cambiar eso. Cansa. Desgasta. Es mil veces más duro que seguir una vía rápida ya trazada. Pero es la senda que yo me trazo. Que yo escojo. Y creo que vale la pena. Y seguiré avanzando en esa dirección.

lunes, 17 de agosto de 2009

...viva...

De vez en cuando, a veces con razones aparentes, otras no tanto, me invade una extraña sensación. Se traduce en cierto malestar tanto físico como mental, gracias al cual miras las cosas desde fuera, como si todo al rededor pasara cual obra teatral en el que eres un mero espectador. ¿Por qué? Porque tú estás parado al borde de un acantilado, y todo sucede al otro lado. A veces se trata de un pequeño escalón, solo un poco mayor a muchos otros que ya has pasado, otras es un abismo en toda regla. Y en las dos la sensación que me invade es la misma. Solo que el tiempo que tarda en disiparse es mucho mayor en el segundo caso. Y nunca lo hace hasta que decides ponerle fin.


Esta mezcla de sentidos activados al máximo que acaba por producir mareo, stress, cansancio, hastío de estar al borde durante demasiado tiempo sin encontrar la primera grieta por donde comenzar a descender, algo de miedo y desazón no es nada agradable. Pero irónicamente y habiendo experimentado este sentimiento algunas veces ya, sé dos cosas: una, cuando aparece, mi mente ya ha vislumbrado la ruta de grietas escondidas y peligrosas de recorrer que puede llevarme al otro lado, donde sucede esa obra de teatro para pasar a ser parte activa de ella, así que no hay vuelta atrás, te enfrentas al vacío; y la otra, con todo lo mala y desagradable que es esta sensación, te hace sentir inmensamente viva.