miércoles, 21 de julio de 2010

En esto creo...


"If you are lonely when you are alone,
you are in bad company."

-Sartre

viernes, 4 de junio de 2010

Línea de vida


Estás ahí, parada en la cornisa. No importa la gente a tu alrededor. Nadie. Y luego de un instante de duda instintiva das el primer paso y la sensación de vacío te invade. Y revives; sientes que absolutamente todo el camino recorrido se reduce a eso. A las anclas y el cordel puestos, tal vez por otro (al fin y al cabo, eres lo que eres también gracias a quienes te rodean) pero en última instancia depende de ti. De como des cuerda, de cuán rápido desees bajar. De la sensación que quieras experimentar.

Al principio buscas recordar la técnica adecuada, cuando te sientes a gusto la cosa se vuelve menos calculada, más natural, como andar en bicicleta. Y recuerdas que fue allá en tus épocas de cría de humano que aprendiste eso del rappel.

Fue mi hermano quien me enseñó a escalar; con el pasamos muchas horas encaramados a las piedras del rocódromo y cuando el vértigo o la simple pereza de encontrar un buen punto de apoyo para seguir escalando me ponían rebelde y yo quería desertar y que me dejara bajar nunca me permitió hacerlo. El único camino que puedes seguir es hacia adelante; solo me daba cuerda si era para seguir, jamás para regresar. Ese es camino vedado. Punto.

Y ahí, suspendida en el aire, viendo como la cornisa en la que hace instantes estaba parada se volvía más pequeña a medida que bajaba, dejé que lo aprendido hiciera su parte. Que la técnica fuera reflejo y me di tiempo para sonreír, para sentir las gotas de agua de la cascada salpicar mi rostro.
Para gritar a todo pulmón que quiero a la gente que quiero y que ese grito se mezcle con el sonido claro e imparable del agua al romper contra las rocas.
Y admiré cientos de tonos de verde, esos pequeños detalles que normalmente pasan desapercibidos frente a tus ojos.
Y ahí, a tan pocos kilómetros de donde para mi hermano terminó su cuerda, me di cuenta de que no me importa cuanta cuerda me quede aún por utilizar mientras lo haga para seguir adelante y para darme tiempo de no solo hacerlo con la técnica adecuada, sino también disfrutando del paisaje y las sensaciones que cada tramo brinda.

viernes, 30 de abril de 2010

Esa silenciosa compañía

Algunos se abren con desconfianza. Otros con sorpresa. Otros por obligación. Se los comienza de manera sistémica; incluso leyendo las solapas y hasta las leyendas de la reglamentación para su reproducción. Unos te atrapan por una portada muy cuidada, llamativa. Otros son vetustos a más no poder. Llenos de polvo y arrugas. Manchas de humedad y signos de uso.

Algunos llevan la marca de anteriores dueños, otros no se han desprendido del olor de los solventes de la tinta, fresca, recién impregnada al papel. Algunos caen y se abren en esa página justa, precisa, escrita sólo para ti. En otros reconoces nombres o lugares comunes. Otros simplemente te llaman. Saltan en el estante, silenciosa, inanimadamente. Te guían hacia ellos y es como reencontrar a un viejo amigo, que ha estado paciente esperando tu visita. Algunos son amor a primera vista, a primera palabra. Enganche sin vuelta atrás. Otros deben ir madurando su relación contigo. Algunos llegaron como obligación a ti, otros son esquivos y los buscas con insistencia sin poder asirlos.

Escape. Compañía. Muralla contra el mundo; ventana para comprenderlo. Son todo y nada. Verdades contadas a través de mentiras. Historias que te permiten vivir vidas y mundos desde tu propia imaginación. Imágenes que creas y conviertes en referentes con los que comparar el mundo. Amigos silenciosos, perfectos desconocidos, cómplices sin siquiera enterarse, inútiles datos encerrados en paredes de papel, nanas para alejar el ruido del mundo, maestros.

Libros. Una forma como cualquier otra de ir armando el ser humano que eres, que quieres ser.

domingo, 11 de abril de 2010

un día...

...24 horas, precedidas de un ciclo de tiempo igual y seguidas por otro. En este mundo un lapso comúnmente rutinario. Con horas más o menos fijas para una serie de acciones repetitivas y cíclicas.

Sin embargo hay días, algunas veces señalados con antelación que rompen esa rutina, y otros, inesperados, repentinos que son detonantes de una cadena de posibilidades y rutas de vida que tal vez ni teníamos en mente. Puntos de quiebre; a veces puntos finales a largas agonías, a ciclos que lo eran todo (o que más bien creíamos que eran todo, pues no concebíamos el mundo sin ellos, fuera de ellos), a veces puntos de partida, a veces simplemente escalones de una ruta trazada con antelación pero que cambia de dirección, dobla en esquinas que nos muestran otro paisaje, que nos hacen ver el mundo desde otra perspectiva.

Un día, que tal vez para el resto, incluso para nuestros seres más cercanos, simplemente sea otro día descontado de los de su existencia sobre este planeta, pero que a otros marca para siempre. Y hay veces en que estamos tan sumergidos en nuestro propio mundo, cerrados al resto, evitándolos y evitándonos su compañía que nos olvidamos que un día rutinario para nosotros puede ser el día de debacle o de milagro para otros. Y a veces es necesario recordar que los otros también tienen una existencia complicada; que llevan a cuestas sus propias batallas de las que quizá nunca nos enteremos. Pero están ahí y a veces un solo gesto amable o un silencio lleno de comprensión ayudan. Después de todo, el día llegará a su fin y la rutina o nuevas sorpresas llegarán con el alba, y solo nos queda seguir.

viernes, 19 de febrero de 2010

Útiles y no tan útiles cosas que aprendí en este Huaira

Este año una vez más pasé el feriado de carnaval de la única manera que se me ocurre: en estado alpha y en la carretera. Bueno, más bien la aventura aparece cuando te separas de las vías principales y tomas un camino vecinal. Ahí cambia todo: el ambiente, los tiempos y los paisajes.

Esta vez corroboré que los paisajes que más me gustan son los de las estribaciones andinas, porque en sus desniveles de cientos de tonos de verde y azul mis pensamientos se pierden y viajan tranquilos e incansables. Y vaya si necesitaba pensar...

Cuando a esos retazos de lienzo que pasan fugaces por tu ventana les añades buena música de fondo ya el viaje, la movilización y las incomodidades están más que pagados. Pero si además tienes la posibilidad de conversar de lo que sea con un amigo, entonces sí es un privilegio.

Como es un privilegio el silencio, ese silencio que en la ciudad nunca llega, que se ahoga entre ronroneo de autos y parafernalia urbana. El silencio de la naturaleza, plagado de sonidos a los que casi nunca prestas atención. Un silencio que te acompaña y te permite pensar.

Me llenan de fe esos actos genuinos y desinteresados de gente que no te conoce, que sin más te invita a tomar una agüita en su casa. Que quiere conversar contigo y que esta ávida de comunicarse. De gente capaz de alimentarte a la media noche sin cuasi conocerte. Simplemente hermoso; el mejor condimento, la buena voluntad y su hospitalidad.

Aprendí que si quieres darle una textura distinta al relleno de las empanadas de viento le puedes añadir arroz cocido al queso, como lo hacen en Urcuquí.

Y ahora sé que carnaval es época de choclos en el norte y que los campos de Imbabura lucen las flores de los pencos (ágabes, cabuyas, etc) como separaciones vivas entre terrenos.

Sé que mucha de la fuerza que me sostuvo durante la travesía viene de la gente que me quiere y que estuvo pendiente todo el tiempo de nosotros. La inmediatez de las telecomunicaciones me permitió recibir esa energía. Gracias por estar pendientes.

Aprendí eso y mucho más, recordé muchas más cosas y corroboré otras. Vuelvo al día a día con ganas de carretera y de viajes con la gente que quiero. Y por supuesto, a por la misma dosis el próximo año.



¡¡Gracias equipo por esta magnífica experiencia!!

martes, 2 de febrero de 2010

Tertulia


"Pensar es hablar con uno mismo,
gracias a haber tenido que hablar con otro."
Miguel de Unamuno

Y resulta que algunas veces la mejor parte es la de compartir con alguien más. Conversar, sentirnos identificados, saber que con todas las singularidades que se encapsulan en ese otro ser humano, hay un nexo, algo que nos permite reconocernos en él, por más disímiles que seamos en apariencia y convicciones.

Y son esos momentos los que me mantienen a flote en este mundo incomprensible. Gracias a quienes tienen la paciencia de compartir conmigo silencios y palabras. Anécdotas y sueños. Otras visiones de la misma escena, tan válidas y verdaderas como la propia. Gracias.

domingo, 31 de enero de 2010

Janos

Las postrimerías de enero. Días, mañanas y tardes. Trabajo e incertidumbre. Esperar y hacer. Aunque le toca a la vida mover las fichas del tablero de juego, no he descansado...sigo jugando en otros frentes; porque no importa cuanta desesperanza te rodee, debes seguir. Destruirte, reconstruirte, seguir, avanzar y aprender en cada tropiezo y en cada acierto. No parar, ir más lento o más rápido, pero no parar. Porque no hay meta, pero sí nuevos puntos de partida para dejar que las cosas discurran, sean.

Así que a ponerle ganas al nuevo mes que comienza y ha seguir esa dirección difícil...aquella que usa el salmón y a sonreír con esos minúsculos hechos cotidianos que solemos dejar pasar sin prestarles atención y que pueden ser maravillosos.